POETÍSOLAPoeta que sueña y escribe a solas.
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POESÍA ERES TÚ











POESÍA ERES TÚ





NUNCA SERÉ CENICIENTA
 
Nunca seré Cenicienta de madrastra meretriz
y hermanastras harapientas,
no seré Caperucita orgiástica de lobo feroz
y abuelita, que se lo monta con cazadores furtivos,
con tres cerdos, un príncipe rana,
con enanos dormilones, irascibles y cabrones,
o Blancanieves voraces comedoras de manzanas.
No seré ratita sabia ni luciré traje de hada,
no seré gato con botas ni jugaré con pelotas
para ganarle de un golpe la partida a siete moscas
vestida de sastre valiente, de los de gorra, pendiente
y hasta chaqueta de pana.
No seré Barba Azul ni tendré más de una esposa;
aunque la pobre sea sosa, prefiero no cortar cabezas
y dedicarme a otra cosa.
No seré Aladino ni alfombra, Alibabá ni ladrona,
por no ser, no seré ni Sherezade,
la gran zorra de burdel, escupidora de cuentos,
señora de los harenes, noctámbula empedernida,
vocacional soñadora, reina de todos los mares,
calientapollas de tirios y troyanos,
de visires y sultanes.
No viviré en palacios ni en castillos encantados,
no prepararé pócimas ni filtros amorosos
en casas de chocolate auspiciada por dos magos
y una bruja perversa, adalid del disparate.
Yo sólo pretendo ser Bella durmiente del bosque
para simular soñando lo que me niegan despierta,
para disfrutar viviendo lo que me toca por muerta,
para con un beso casto, en la frente y con recato,
un príncipe me despierte y me retorne a la vida
un momento, sólo unos minutos al día,
aunque después me devuelva a los oscuros y lóbregos
túneles de la suerte que el destino me depara,
y que no es otra que la muerte.



ESTA NOCHE
 
Esta noche te escribiré un poema
antes de cerrar los ojos,
antes de cubrir mi cuerpo,
esta noche en la que mi amor te quema.
 
Esta noche yo bordearé tu cama
antes de lavarme el pelo,
antes de darme las cremas,
esta noche seré de tu árbol, rama.
 
Esta noche me volveré ramera
antes de que me despidas,
antes de dejar de verte,
esta noche me dormiré a tu vera.
 
Esta noche de cálido verano,
antes de que llegue el día,
antes de que cante el gallo,
esta noche me tenderás tu mano.
 
Esta noche has dejado de mirarme
antes de asomar la luna
y antes de besar mi boca,
con cuidado, para que no me alarme.
 
Esta noche, plena de cobardía,
te ha faltado algún recurso,
te ha fallado la oratoria
cuando me has dado tu adiós, vida mía.






 
ROJO METAL
  
Rojo metal entre una verde mata de abrojo,
frío cristal entre fragmentos de metal rojo.
Fuego, pasión, instinto animal,
erótica maldición, velocidad mortal.
Arista de acero, metal que corta las venas
del hechicero que hunde su pie en el pedal,
sangre que late y salpica un cristal
teñido de rojo metal.
Cuerpos heridos al sol
entre una verde mata de abrojo,
final pintado de rojo en una escena brutal
con desenlace fatal.
Se baja el telón celestial,
adiós carnaval del matojo
con perfume a romero e hinojo,
feliz trampantojo vital,
la muerte triunfal se yergue a su antojo
entre chatarra bañada de rojo
y una verde mata de abrojo.
Fuego, pasión, instinto animal,
erótica maldición, velocidad mortal.
 



CUANDO VINIERON LAS MUSAS
  
Anoche, a mi habitación,
acudieron las musas en tropel
como moscas a la miel
a prestarme sus favores
y a rendirme pleitesía
en forma de improvisación.
Embriagada de emoción
quise buscarle su aquél
al asunto del poema,
engendro del sonambulismo
nacido de un polvo rápido
y furtivo, entre dos seres perdidos,
dos parias, hijos de una anatema.
Traté de memorizar
y guardar tras mi retina
lo que esas vírgenes clásicas
me ofrecían envasado en una tina:
la palabra que pone nombre a mis sueños
y da vida y luz a mi ostracismo,
poemas de verso libre,
sílabas del exorcismo,
párrafos fuera de tiempo
llenos de anacronismos,
pensamientos sesudos,
reflexiones y aforismos.
Cuando me desperté
quise llevar a cabo
con pluma, tinta y papel
lo que mágicas vestales
me soplaron al oído,
pero no fui capaz de verlo,
de recordarlo ni  hacerlo,
todo quedó en un buen sueño,
una quimera sin dueño
y un abortado afán de lucimiento,
pues, con más pena que gloria,
sólo he sabido explicarme
a través de esto que ven,
y no he podido urdir
una mejor historia.
 
 

HEXASILABEANDO
 
Prefiero no verte
si no he de tenerte,
prefiero no hablarte
si no puedo amarte,
prefiero mentirte
si no he de sentirte,
prefiero dejarte
si no he de besarte,
prefiero esperarte
si no he de gozarte,
prefiero ignorarte
 si no he de tocarte,
prefiero leerte
si no he de beberte,
prefiero velarte
si no he de vivirte,
prefiero vivirte
antes que matarte
en un mundo aparte
de Plutón a Marte,
virtual, con arte,
eso, por mi parte
y por no olvidarte.
 





BAJO LLAVE
 
Cajón cerrado bajo llave,
foto ajada antes de tiempo,
lencería de encaje
y una pulsera de cuero.
Un verso tiene la culpa
de un adiós a destiempo,
aún hay restos de equipaje:
la maleta y un llavero.
Al cielo apunta una nave,
escafandra de entretiempo,
y en el alma, por bagaje,
aquella sorpresa de enero,
una bofetada suave,
qué lástima de contratiempo,
te deseo muy buen viaje,
tuya siempre, firmado nadie,
te quiero.
 
 

 
VERDE HIERBA
  
Verde hierba,
cálida amapola,
negra hormiga,
permíteme que te diga,
lo natural me conmueve
y mi ánimo intoxica
el viento que, libre, mueve,
revuelve, agita y modifica
la nube y el árbol. Llueve,
permíteme que te diga,
la tierra huele a barro
y la humedad obliga
a colocar un gran jarro
bajo esa gotera, en la viga
que cruje y moja. Nueve,
permíteme que te diga,
son las razones para
subir al carro que te lleve
junto a ésta que te liga,
cuyo cariño conmueve
y cuya boca, con un beso
breve y leve, hostiga
a tu amor para que siga
y no decaiga. Te amarro,
permíteme que te diga
que tu corazón desgarro
y a tu alma me agarro,
sin que nadie me releve,
como a la verde hierba
y a la cálida amapola
se aferra la negra hormiga.
 
 


AQUEL CAFÉ, HOY MAUSOLEO
  
Aquel café, hoy mausoleo,
sepultura del amor
y caricia de otros tiempos
envuelta en negras lágrimas
de gitanos, pianistas y cigalas.
Aquel café, ahora mientras le veo,
reedita en mi el dolor
fruto del contratiempo,
de consejos de sabios y de máximas
que matan ilusiones como balas.
Aquel café, cuerpo del delito
y atropello de emociones y mudanzas,
fue instante de mi vida, el más bonito,
fugaz visión de vuelos y de andanzas,
y origen y final de algún escrito
que ha loado un canto a la esperanza
con el corazón mirando al infinito
y el deber pesando en la balanza.
Dice quien me lee que me repito,
que hago una constante de un conflicto,
darán en elucubrar suposiciones
y apostarán por oscuras intenciones,
lo cierto es que tengo mis razones
y lo que piensen de mi me importa un pito.
 


 


 



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