CON LA CRU-ZETA A CUESTAS
Niegas fingir que me matas,
afirmo simular que muero,
me quieras o no me quieras
yo sé que a ti sí te quiero.
En tu rol de hombre bizarro
y en mi vocación de actriz,
fonéticamente hablando,
ambos llevamos la “Z”.
La Z de ocultar lo que sentimos bajo un disfraz.
De pasión voraz por Zola, por Cortázar, por Zweig y por Balzac.
La Z de Zorro de mirada feroz, voraz y siempre avizor.
La Z de la punta a la raíz.
De feliz de aquel que puede cometer algún desliz.
De zozobra al hacerme con la diestra jaque mate al ajedrez
mientras con la izquierda sostienes un Jerez,
y la del medio, juguetona, tantea bajo mi falda la Z de procaz.
Es la Z de zarpazo al corazón,
de moza en el zaguán,
de paz, de meretriz, de matraz, de matriz y de albornoz.
De buscar un antifaz a media luz o bajo un tragaluz
y encontrar a tientas la Z, otra vez ella, al besar mi cicatriz.
La Z de bodas aliñadas con arroz.
De llevarme ante un juez por mostrar mi desnudez a la vejez,
sin tamiz, sin matiz, con toda mi nariz y con intrepidez,
¡Hay que ver…! ¿Tendrá desfachatez?
La Z de esconder la cabeza bajo el ala igual que un avestruz.
Es la Z.
Es la Z que llevamos con nosotros,
como un par de nazarenos,
lo mismo que una cruz.
ALITERANDO, ALIGERANDO

Hojas de jara que encajan en tus ojos
bajo tus cejas,
brujas que hacen crujir las jambas
de las puertas de los aljibes,
grajos cojos que presagian
orujo de sangre roja,
rugir con furia,
gemir de placer,
cobijarme en tu pecho
y encontrar dentro de él
alojado un jazmín.
Arrojar una laja a lo lejos
con cajas destempladas,
exprimir tu savia, en un beso,
cual zumo ligero que se extrae
al sajar una naranja,
regurgitar el dolor,
jadear y sudar evocando el pasado,
jalear al amor
y burlarle tejiendo una paja,
crujir de miedo ante el futuro.
Recoger lo mejor de ti y de mí,
mojarlo con llanto,
cuajarlo a fuego lento a la lumbre del cariño
y guardarlo bajo una teja,
emerger con un vagido
del vientre de una vieja,
ungirte con mis lágrimas,
rajar y vaciar mis venas
como penitencia al pecado de quererte,
o mejor aún, decir jamás
que es mejor que decir nunca
y peor que decir siempre.
FRACASO
Fracaso empieza con “fra”
de frac con fragancia a naftalina olvidado en un desván;
de frasco de veneno mezclado con esencia y servido a los
postres en tapete de franela, lo mismo que un café con pacharán;
de francesa con sabor a fresa aplastada en la calzada por
las botas de goma de un camión, nada más pasar Hendaya;
de fraterno, si es el beso que se aplican tontamente, con fruición,
dos amantes frenéticos y desbordados de pasión;
de frescos y frustrados opuestos que, rayando la locura
y rozando el desvarío, se bañan en el polo y,
descalzos, se deslizan bajo un iglú muertos de frío;
de frígida y fláccida versus lúbrica y Brígida mujer
rebosante de hermosura y aquejada de placer;
de fraguar masas antes de besar ladrillos y
de fregar suelos antes de barrer con los cepillos;
de frondoso bosque de ciencia ficción
donde juegas a corre-corre que te pillo,
y siempre pierdes porque vas en chanclas, pelo suelto,
camisón, bragueta abierta y calzoncillo;
de fragor clandestino, esa llama que se aviva y no se apaga,
que brilla y parpadea oculta en la oscuridad;
de fritanga, rebozados, ácidos grasos saturados,
sucedáneos, transgénicos y comida basura al por mayor.
Fracaso acaba en “aso”
como ocaso, el de los dioses y el de ese tren
que siempre pierdes aunque venga con atraso;
el de los posos que convierten en medio lleno a un vaso;
el del patetismo de nariz roja y peluca gualda de un payaso;
del cabello adolescente, siempre graso;
del caballo cojo que no galopa y trota al paso;
del vestido de una novia plantada ante el altar,
blanco desvaído, corazón roto,
falda de gasa, corpiño de raso
y dos meses de retraso.
CATA LA COCA

Cata la coca,
que está rica
pero es caca,
ráscate la nuca
si te pica la cuca,
camina, coco,
de la ceca a la Meca,
machaca una roca,
pesca una carpa,
enrosca una escoba,
socava un cráter,
sacude una colcha,
casca una copa,
aplícale laca
a la cana de un calvo,
saca a la Paca
de la alcoba,
híncale el diente
a esa cabra
que se está comiendo
las coles del saco,
clávale una estaca
en el codo
antes que escape,
qué asco de tasca.
A la loca que clama
y te aclama
desde la cama,
no le hagas caso,
mira su cara
que es fotocopia
de la de una foca,
copia y pega sus ojos
en una carcasa,
copia y pega
sus ancas
en un calendario,
llévale a casa
y cálidamente
dale cariño y calor,
dale color a tu vida,
métele caña,
de lo contrario
te hará caricias,
te dará consejos,
te hará la ola
y, si te descuidas
y te haces el loco,
poquito a poco
te mete en su cama.